sábado, 24 de febrero de 2018
Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?
Si.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
https://scratch.mit.edu/projects/247442948/#editor A - izquierda D - derecha ESPACIO - intentar de nuevo Cuando pierdes vida aparece...
No hay comentarios:
Publicar un comentario